Centavito a centavito… ahorra con poco esfuerzo.
Raras veces las personas nos percatamos lo mucho que podríamos ahorrar si enfrentamos con realismo nuestras costumbres de gastos y pocos nos proponemos cambiar los malos hábitos que nos cuentan dinero todos los días… hasta que decidimos que queremos hacer algo especial y necesitamos encontrar los recursos.
Por Elianne E. Gonzalez (© Copyright 2008, Power Content Inc.)
Uno de los grandes placeres de la vida para miles de personas es viajar. Para otros es tener dinero que gastar en su hobby, en la última tecnología, etc. Así que una vez nos planteamos una meta, hacemos lo que sea para conseguirla.
Para conseguir nuestra meta cada uno de nosotros tiene alguna fuente “inconsciente” de fondos a la que apela cada vez que necesita exprimir más la cartera. Unas personas apelan a ahorrarse el dinero que suelen gastar en almorzar en la calle (y se llevan la comida de casa para ahorrar entre 15 y 20 dólares semanales). Otras personas eliminan mandar la ropa a la tintorería por un tiempo y disponen de otros 10 o 15 dólares a la semana para su meta. Yo por ejemplo he descubierto que puedo ahorrarme unos 10 dólares semanales rebajando el gasto del supermercado. Y así, cada uno tiene su fuente “secreta” de dinero discrecional…
Una de las razones por la cual esta estrategia funciona es porque los gastos que estamos recortando son en sí discrecionales (como el caso de usar el servicio de tintorería) o el monto que le tenemos “asignado” es discrecional (como cuánto gastamos diariamente almorzando en la calle). Por lo tanto si queremos usar ese dinero para otra cosa, está en nuestro control. Esto no es posible con gastos concretos u obligaciones fijas como el alquiler o la hipoteca, el pago del auto o su seguro. Aunque también hay formas de revisar estos gastos, por ahora hablaremos de cómo ahorrar en gastos de todos los días…
Primero concreta tus metas y tus estrategias
Antes de que comiences a recortar aquí o allá, debes hacerte una estrategia de ahorro concreta. Necesitas especificar:
- Cuánto quieres ahorrar y en qué período de tiempo quieres lograrlo
- Para qué estas ahorrando
- Cómo vas a guardarlo de modo que no te lo gastes antes de tiempo y
- Cuáles son los gastos discrecionales con los que puedes jugar
Si estamos hablando de una meta de 500 dólares en un año, estos son unos 42 dólares cada mes o calculado por semanas unos 10 dólares por semana (50 semanas de trabajo al año), reducir los gastos por este monto por uno o dos meses puede resultar sencillo pero hay dos cosas en las que la mayoría de las personas fallan:
- En apartar el dinero que ha logrado no gastar, en una cuenta o en un pote aparte que no esté a disposición ni tentados a usarlo.
- En continuar por todo el año la misma estrategia de ahorro.
Por eso, para evitar estos peligros dispón desde el principio dónde vas a guardar tus ahorros semanales de modo que no los toques. Opciones válidas: una jarra de vidrio en la cocina, un cochinito de plástico, una caja de zapatos o una cuenta de ahorros. Lo importante es que una vez el dinero entre allí, te olvides de que existe.
También te ayudará si alternas estrategias de ahorro cada tantos meses para que no te “aburras” con las limitaciones. Por ejemplo, si llevándote tu comida al trabajo toda la semana te ahorras 10 dólares, probablemente después de unos meses te aburra comer siempre cosas de casa. Ese es el momento de cambiar de estrategia y comenzar a ahorrar en otra área donde tengas gastos discrecionales, por ejemplo, en mandar cosas a la tintorería.
Cinco ideas de dónde ahorrar $10 a la semana en los gastos discrecionales:
- Reduce el gasto en comidas y bebidas en la calle.
- Reduce un almuerzo a la semana en la calle (promedio $7,50)
- Limita el precio del café que consumes: en vez de café “gourmet” de 3 dólares la taza toma café regular o toma café en casa.
- Lleva tu propia bebida. Compra agua embotellada en el supermercado y llévala al trabajo en lugar de comprar refrescos o bebidas en la calle.
- Cuando comas en la calle pide agua, en lugar de otras bebidas.
- Si sales a comer, deja la cartera en tu trabajo; solo lleva contigo el dinero exacto que piensas gastar en el almuerzo; evita la caja de caramelos diaria.
- No tengas pena de usar cupones y si vas a restaurantes cercanos a tu trabajo pregunta si dan descuentos a los trabajadores de la zona y pide el tuyo.
- Reduce gastos en servicios como la tintorería. Consigue cosas que puedas hacer en casa en vez de pagar por hacerlas. Por ejemplo, puedes comprar prendas que no necesiten tintorería, mandar menos piezas o hacerlo menos veces al mes…
- Usa “kits” que te permitan lavar en casa prendas al “seco” por una fracción del precio de los servicios profesionales. Algunas tiendas de trajes de caballeros ofrecen servicios de planchar gratis los trajes comprados allí.
- Usa cupones, planes de clientes frecuentes o pregunta si en días específicos tienen especiales; evita los servicios de entrega rápida, son más caros.
- Espacia las visitas a la peluquería una o dos semanas más de lo que regularmente las haces. Si en vez de cada 6 semanas vas cada 8 semanas, en vez de pagar por 8 visitas al año pagarás por 6 visitas al año; es un 25% menos. También puedes:
- Probar visitar una academia de belleza o peluquería que dan servicios a un menor costo cuando los estilistas son estudiantes que están entrenándose.
- Hacer tus citas en días de poca clientela (evita los sábados y llamar a última hora) o consulta con los estilistas que día pueden atenderte que sea conveniente para ellos pero menos costoso para ti.
- Ahórrate servicios que puedas hacer en casa: baños de crema, lavarte el cabello. Contrata lo que tú no puedes hacerte: cortar o teñirte el cabello.
- Reduce en un 25% las actividades de entretenimiento. Puedes evitar salir a comer fuera un fin de semana al mes o puedes sustituirlo por actividades más modestas. Por ejemplo, en lugar de vez de llevar a los chicos al centro comercial y comer fuera, hagan un picnic en el parque.
- Si tienes una tarjeta de la biblioteca pública, al igual que prestan libros también prestan películas. Si no, alquila una película y haz palomitas e maíz en casa; es mucho más económico que ir al cine.
- Reúne a los chicos y sus amigos en tu casa y dales merienda en casa en lugar de salir a comer pizza. Cuando invites amigos a tu casa organiza reuniones en las que cada quien colabore con algo y no tengas que pagar tú por todo.
- Sustituye las cenas de negocio por desayunos. Son más productivos, más concretos, las personas suelen estar más alertas y son más económicos.
- Ahórrate hasta un 25% en el supermercado:
- Con las propagandas de la semana compara dónde y qué está en oferta y haz tus menús basados en ellas y en los productos de la temporada. Planifica comprar las cosas que vas a cocinar y usar en la semana y lo que no uses, congélalo. Casi todo puede congelarse, ¡menos las ensaladas!
- Solo salte de la lista si la oferta es por más del 25% del precio regular, por ejemplo, si compras uno y el segundo es gratis o a mitad de precio.
- No vayas al supermercado hambriento, cansado, apurado o después del trabajo. Cansado y hambriento gastarás 25% más en cosas que no necesitas.
- Los mejores días para hacer compras son el día anterior a que reciban las provisiones o el domingo en la mañana; además, no te pases demasiado tiempo en la tienda: se ha comprobado que mientras más tiempo estés allí, más cosas innecesarias comprarás y más gastarás.
- Los comerciantes emiten cupones para ganar tu lealtad, úsalos todas las veces que puedas y si tienen clubes de ahorros inscríbete en ellos, pero no te cases con un solo supermercado. Compara precios y si en el otro supermercado estaba más económico, la siguiente semana visítalos y así alterna tus compras.
Como puedes ver, el truco de mantenerse ahorrando los 10 dólares a la semana está en hacerse nuevos hábitos de gastos que sustituyan a las malas costumbres que nos hacen gastar un dólar aquí y otro allá sin darnos cuenta. Así, centavo a centavito, sin apenas darte cuenta y con poco esfuerzo, al final del año puedes contar con un fondo de dinero discrecional que podrás usar como más desees o puedes ahorrarlo para un día de lluvia…
Elianne E. González es columnista, escritora y editora especializada en Finanzas Personales. © Copyright 2009, Power Content Inc. Prohibida su reproducción total o parcial. Para información adicional por favor dirigirse a PowerContentInfo@saberdedinero.com
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